Duarte y Jurado, brazos
ejecutores de la destrucción histórica de Parral
*César Duarte y el alcalde de Parral, Miguel Jurado, se burlaron de la orden de un juez y podrían ser acusados de desacato, quedando inhabilitados para ejercer un cargo público hasta por 20 años.
Tomado de: La
Crónica de Chihuahua
Julio de 2016
Por: Sandra Dueñes Monárrez
Hidalgo del Parral, Chih., 18 de
julio del 2016.- El capricho del gobernador del estado de Chihuahua, César
Horacio Duarte Jáquez y el contubernio con el alcalde de Hidalgo del Parral,
Miguel Jurado Contreras, fueron los ingredientes para que la finca histórica de
la familia Botello fuera destruida el pasado 30 de abril del 2016, una fecha
que los parralenses enamorados de su acervo histórico no olvidarán nunca.
El rugir de las maquinas que
ingresaron al predio en pocos minutos redujeron a escombros la finca y con ella
su historia, todo con el propósito de edificar una mega plaza en cuyo proyecto
original se buscaba retirar al Benemérito de las Américas que ahí se encuentra
como testigo mudo de la muerte del General Francisco Villa, ocurrida el 20 de
julio de 1923.
Benito Juárez, testigo mudo de la
planeación y ejecución del General Francisco Villa.
Actualmente el monumento a Benito Juárez y la Plaza con el mismo nombre, se
encuentran bajo resguardo del INAH, ante la amenaza de correr con la misma
suerte que la casa de la familia Botello.
Ahí se encuentra, el Benemérito
de las Américas, como testigo mudo de la historia de la Revolución Mexicana,
cabe destacar que Benito Juárez en su estructura tiene una clara huella del
paso de una bala que dio justo en el monumento y de acuerdo a historiadores,
este balazo fue uno de los que iban dirigidos a la humanidad de General
Francisco Villa, muerto entre las calles Gabino Barrera y Juárez.
No obstante, el capricho del jefe
del ejecutivo estatal, raya en lo ridículo, aseveran los habitantes de Hidalgo
del Parral, ya que, en esa misma zona, frente a la Plaza Juárez, Duarte Jáquez
vivió su infancia y de acuerdo a los vecinos del sector, “Chano Duarte”, padre
del gobernador se la vivía deseando retirar a Benito Juárez de su plaza y poner
en ella al Centauro del Norte, mito o realidad, la verdad es que los hechos
hablan más que los dichos o rumores populares.
Duarte Jáquez destino para
destruir la casa de la familia Botello o Arras como actualmente se le conocía,
más de 10 millones de pesos, recurso obtenido del presupuesto de Gobierno del
Estado, quedando pendiente la erogación de más recursos para la construcción de
la Mega Plaza y para montar el monumento, sin embargo, el INAH a detenido los
trabajos y la estatua del General Francisco Villa, que en nada se parece al
Centauro del Norte, continua ahí como una mole de hierro, como símbolo del
autoritarismo y la permisividad de que el “Poder es para Poder”.
Rafael García, comerciante de la
localidad y apasionado historiador, detalló que el monumento erigido por la
escultora Lourdes Trevizo, no cuenta para nada con las características del
Centauro del Norte, ya que “él general era un revolucionario y hombre de campo,
por lo que su atuendo era distinto, Villa era fachoso, no le gustaba andar
línea y la imagen del monumento no se parece al general, es una copia de Duarte
Jáquez, como una muestra de la actitud ególatra del priista”.
La estatua ecuestre del general
Francisco Villa, fue donada en el 2014 por la Organización Editorial Mexicana
(OEM) y de acuerdo a declaraciones del jefe del ejecutivo estatal, esta figura
con más de 20 metros de altura es el más grande del mundo.
BAJO EL AMPARO DE MIGUEL
JURADO CONTRERAS LA FINCA FUE DEMOLIDA
Oscar Chávez Luna, parralense que
arriesgando su vida se colocó entre las maquinas que demolieron la finca, la
cual fue destruida a pesar de la existencia de un amparo promovido por un grupo
de masones quienes en coordinación con integrantes de la Nueva República
impulsaron para protegerla el 31 de marzo del 2016, no obstante, el recurso
jurídico, fue inútil, pues la orden ya estaba dada desde arriba.
En el amparo se establecía que
esta propiedad que quedó reducida a escombros formaba parte del catálogo de
casas históricas del INAH, lo cual no solamente corresponde un delito del orden
federal el atentar contra el patrimonio de la nación, sino además el gobernador
del estado César Horacio Duarte Jáquez y el alcalde de Parral, Miguel Jurado
Contreras, se burlaron de una orden de un juez y podrían también ser acusados
de desacato, quedando inhabilitados para ejercer un cargo público hasta por 20
años.
Chávez Luna detalló que aun
recuerda como “entre el polvo y la tristeza, puedo recordar esa fatídica noche,
en la cual, como bandidos, se cometió tremenda barbarie en contra del
patrimonio histórico del pueblo de Parral”.
La demolición de la casa de la
familia Botello, ocurrió el pasado 30 de abril del 2016 a las 8:15 de la noche
amparados por las tinieblas de la noche, el gobernador del estado, César
Horacio Duarte Jáquez ordenó derrumbar la casa ubicada en la Plaza Juárez
Número 10, a pesar de que esta finca se encontraba protegida por el INAH.
Al llegar y percatarnos de que la
enorme maquina se encontraba ya demoliendo la finca por la parte trasera, “me
doy cuenta de la presencia de miembros de la masonería de nombre Oscar y
Rodolfo, quienes de inmediato intercambiamos impresiones para saltarnos las
vallas para entrar y detener la obra, pero somos expulsados de la zona”,
recordó Chávez Luna con lágrimas en sus ojos.
De inmediato, Oscar y Fito
comenzaron a realizar llamadas para buscar algún funcionario municipal que nos
ayudara a parar la demolición, incluso se les llamó a los reporteros de El Sol
de Parral, para que tomarán fe de lo ocurrido, pero sobre todo que documentaran
que varios de los presentes incluyéndome se interpondrían entre las máquinas y
la finca, arriesgando sus vidas por la casa de la familia Botello.
En esos momentos de angustia
comenzaron a llegar más miembros de la masonería para defender el patrimonio de
los chihuahuenses, ellos llegaron por el lado de la calle Purísima, “yo entré
por la calle Rosales, luego también arriban más reporteros, no solo del Sol de
Parral, sino muchos otros”, dijo Chávez Luna.
Posteriormente, ya entrada la
noche cuando muchos de los masones se habían retirado del lugar, arribo un
vehículo a toda velocidad y al detenerse cuál fue mi sorpresa, era Miguel
Jurado Contreras, quien dijo “Ah, eres tú el del problema, ven acá” y nos dirigimos
hasta la mitad de la calle Rosales, donde nos comenzó a decir que la obra de
demolición “no pararía y que él como alcalde de Parral custodiaría los trabajos
de demolición por instrucciones del gobernador del estado, César Horacio Duarte
Jáquez.
“Tú al meterte entre las
maquinas, serás el único responsable de lo que te ocurra, si sigues con la idea
de meterte entre los fierros de la máquina para evitar la demolición”, porque
la orden era del gobernador, dijo.
Luego de este hecho, se dieron
otras protestas más en las que intervino la Policía Federal, quienes venimos
con instrucciones de detener la obra, no obstante, al ver a Miguel Jurado
Contreras, rectificaron y aseguraron haber llegado a “mediar entre las partes
en conflicto para que lleguen a un acuerdo pacífico sin violencia”, expresó
González Luna.
A esto Miguel Jurado les dijo a
los federales que él estaba custodiando la obra, porque el gobernador del
estado, se lo pidió, aseguró una y otra vez Miguel Jurado Contreras.
“Nunca te he pedido nada, Miguel
sólo dame tiempo para dar aviso al INAH, en eso escuche de nueva los golpes y
la luz que guían al hábil operador de la demoledora máquina a su trágica
encomienda… siento que mis oídos retumban ensordecedoramente, me estremezco… me
voy incorporando lentamente…”, dijo Chávez Luna.
“Danos 14 horas”, suplicaron
Oscar Chávez Luna y el grupo de Masones a Miguel Jurado, pero él se negó
aseverando, “no puedo, mírame como una persona débil, derrotada, acabada y
danos 12 horas, para que el INAH llegue, y de nueva cuenta el alcalde se negó”.
En ese momento el licenciado
Terrazas quien representaba a los Masones intercedió diciendo que Jurado
Contreras “tenía razón y se disculpó diciendo que no lo hacía por estar de
parte de él, sino para no empeorar el asunto, se acercó a mí y me dice a forma
de disculpa que si no lo hacía así, Miguel Jurado se violentaría y es muy malo,
aseveró el abogado.
González Luna detalló que al
momento en que dieron aviso al INAH para detener la obra, las horas
transcurrieron lentamente, los llamados a los funcionarios se hicieron de
manera desesperada y ellos no llegaban, “Fito les llamó como unas 20 veces”.
Los reporteros que guardaban la
llegada de los funcionarios del INAH cambiaron de turno, y nadie llegaba a dar
fe de la destrucción, no más nos decía “llamero llegan, ya casi, estamos
haciendo papeles, ya están en Parral, pero aún no llegan”, esa era lo único que
nos decían.
Durante la espera a los
funcionarios del INAH, nos percatamos que David Dajlala Ricarte, se baja a
tomar fotos de los escombros, en un principio no lo reconocí, pero alguien lo
identificó plenamente, cuando nos ve, se sube al auto y se van de inmediato, “prácticamente
esta acción corresponde a una forma de actuar de un gánster que después de su
fechoría manda a sus compinches a cerciorarse de que el encargo se haya
cumplido, vaya usted a saber”, dijo Chávez Luna.
Exactamente a las 4 de la tarde,
20 horas después llegó el delegado del INAH, Jorge Carrera quien, en compañía
de dos abogados, dieron la orden de parar la operación de limpieza que ya se
estaba gestionando con máquinas especiales y acarreo de camiones de volteo.
Los operadores de las pesadas
maquinas al ver al delegado del INAH aseguraron “no somos culpables… sólo
cumplimos ordenes, ya sé dijo Jorge Carrera, váyanse” y como un acto estudiado,
salieron los dos camiones de volteo.
En ese preciso momento uno de los
masones, conocido como el “Canelo” cuestionó la tardanza del delegado del INAH,
lo regañó y mientras que Jorge Carrera, quien solamente se quedó escuchándolo
con la cabeza baja, la mirada esquiva y nerviosa.
LA HISTORIA DETRÁS DE LOS
ESCOMBROS QUE DEJÓ DUARTE EN SU CABALGAR POR PARRAL
La finca de la familia Botello,
conocida en la actualidad como la casa de la familia Arras, quedó reducida a
escombros y junto con ella la historia en donde la participación de los
propietarios de esta casa dio como resultado la construcción del Barrio de
Guanajuato.
De acuerdo a documentos
históricos que forman parte del archivo histórico de la ciudad de Hidalgo del
Parral, la finca demolida data de finales del siglo XVIII, además de que en su
interior se gestó la planeación del asesinato de Francisco Villa ocurrida el 20
de julio de 1923.
El asesinato del general Villa
ocurrió precisamente frente a la Plaza Juárez, cuando Francisco Villa a bordo
de su vehículo tomó la calle Juárez hasta la esquina de Gabino Barreda, lugar
donde fue emboscado por pistoleros dentro de los que se figuran los nombres de
Jesús Salas Barraza, diputado federal de Durango y Melitón Lozoya, José Sáenz
Pardo, Librado Martínez, José Guerra, entre otros personajes que se
concentraron en las fincas marcadas don el número 7 y nueve de la calle Gabino
Barrera, lugar donde agazapados dispararon contra el Centauro del Norte, eso no
lo sabe o no lo quiso ver, Duarte Jáquez, aseguró Oscar Chávez Luna.
Rafael García, comerciante señaló que, en esta histórica casa, se reunían reconocidos empresarios, ganaderos y que guiados por Gabriel Chávez, planearon junto con Jesús Herrera, Ramiro Montoya, Eduardo Baca, Felipe Santisteban, Eduardo Ricaud, Jesús Corral y Guillermo Botello no solo planearon el asesinato del general Francisco Villa, sino que además planearon que hacer luego de cometer el crimen.





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