martes, 27 de febrero de 2018

“Se vale..., todo se vale”


Se vale..., todo se vale
Por: Luis Iván Tarín Alcalá

En la capital de Chihuahua ¡Claro! que se vale la protesta y manifestación pública. Se vale…, todo se vale, siempre y cuando se apegue irrestrictamente a los criterios básicos de lo políticamente correcto. A pesar de las mentiras de Javier Corral y sus amiguis (otrora izquierdistas), es evidente que las izquierdas en el estado existen. Han dejado en su existir un referente, un hacer y un trayecto político ¡Cabe decir, que esto es necesariamente positivo, aunque sea de difícil percepción!

A manera de recuerdo, las demandas de justicia social, equidad de género y/o libertades democráticas emanan de la triada Liberté, Égalité, Fraternité, como resultado de los conflictos sociales y sus consecuentes procesos revolucionarios, desde finales del siglo XVIII, aunque hoy pretendan negar académicos cercanos a Corral, los conflictos sociales de la actualidad devienen su origen del viejo esquema de poseedores y desposeídos.

En la actualidad el concepto de Izquierda, continua, siendo una clasificación sobre nuestras posiciones políticas, cuyo punto central, oscila en la defensa de la igualdad y/o justicia social. En oposición a las ideas del conservadurismo, autoritarismo y del poder apiñadas en las derechas, se agrupan las izquierdas con nombres como democráticas-reformistas, izquierdas revolucionarias y anarquismos, por mencionar las de mayor interés.

Claro que se vale manifestarse, por supuesto que es correcto protestar, y a todas luces existe oportunidad para hacerla de a pedos, claro, siempre y cuando, las ventiscas salidas del esfínter no tengan olores fétidos, mucho menos putrefactos. Para el gobernador panista, es respetado decir cosas, pero sin alzar la voz, es válido increpar a, “autoridades y policías”, siempre y cuando sea en los horarios y términos correctos colocando nuestras quejas en el “Buzón de Sugerencias”.

Resta contrastar algunos datos al respecto de los rasgos de la desigualdad social[1], tomando en cuenta, el resultado de la división entre el ingreso promedio de la población en pobreza extrema frente al ingreso promedio de la población no pobre. Lo que resulte de lo anterior, permitirá conocer la brecha/diferencia entre los ingresos de ricos y pobres[2]. Al menos, en lo que respecta del tercer trimestre de 2016, al tercer trimestre del 2017, en donde hubo un aumento de 14.4 %, lo que en otras palabras, equivale a decir que, los ingresos laborales de las personas fueron menores al valor de la canasta básica, es decir, disminuyó la capacidad de compra (del ingreso laboral), en al menos un 3.0 %[3].

Se vale…, todo se vale, incluso se vale que les valga. Una pura y dos con sal.
     
Referencias: