sábado, 3 de enero de 2026

Los venezolanos sufren la tiranía castro-chavista

Sí. Nicolás Maduro es un sátrapa. Sí. Es indefendible. Sí. Los venezolanos sufren la tiranía castro-chavista.

Sí. Hugo Chávez y Nicolás Maduro expropiaron empresas norteamericanas: ExxonMobil (2007), ConocoPhillips (2007), Owens-Illinois (2010), Clorox (2014), General Motors (2017), Kellogg’s (2018), de las cuales, se estima que Venezuela ha pagado en total unos 10 mil millones en compensaciones por todas las expropiaciones y a diciembre 2025 sigue adeudando entre 11 y 12 mil millones de dólares.

Sí. Todo eso es condenable. Y quizás el rencor o el deseo de venganza les nuble la vista a muchos.

No. Este texto no es en defensa de Maduro ni de la nefasta seudo izquierda latinoamericana. Tampoco es a favor de la deleznable derecha radical. Es por el Derecho internacional.

Mientras unos se rasgan las vestiduras por la invasión de Vladimir Putin a Ucrania y la destrucción de la Franja de Gaza por el ejército de Benjamín Netanyahu por otro lado celebran que Donald Trump haga lo mismo con Venezuela. La Unión Europea calla ante el despliegue militar más grande del mundo. La ONU se pronuncia, pero no menciona al depredador. Y el presidente del Comité del premio Nobel de la paz sentencia con soltada petulancia: «Señor Maduro, acepte los resultados electorales y renuncie». El problema no fue a quién le habló el noruego. El problema es que, sencillamente, habló de más. El premio Nobel no debe ser juez ni verdugo. Su labor es premiar a quienes hacen un bien a la humanidad y punto.

Si mañana el ejército estadounidense bombardea Venezuela, ¿qué podemos esperar las y los mexicanos?

Se tiene la mala costumbre de pensar que la historia de los Estados Unidos comienza con un estallido de libertad, cuando en realidad nace de una serie de invasiones. Si revisamos los anaqueles de la memoria el génesis es, por decir lo menos, de terror.

En 1776, las Trece Colonias decidieron romper con Inglaterra y, en el gesto fundacional de su independencia, inventaron un país que pronto se llamaría Estados Unidos de América. Un territorio que, en sus albores, se extendía como un mapa aún húmedo de tinta: desde las brumas de Maine hasta los calores de Georgia, abrazando la costa atlántica y empujando sus fronteras hacia los Apalaches, con la ambición de ir siempre más allá.

Diez años después, en 1786, los primeros estadounidenses desembarcaron en Hawái con la cordialidad de quien llega como invitado. La paz inicial fue apenas un preludio: muy pronto, las manos que estrechaban se transformaron en las mismas que controlaban las plantaciones de azúcar, dulcificando el negocio con la retórica del progreso mientras amargaban la vida de quienes quedaban sometidos a esa nueva economía colonial.

En 1803, el presidente Thomas Jefferson —ese hombre que soñaba con un imperio de agricultores libres y terminó inaugurando la era de las adquisiciones masivas— envió a James Monroe, futuro autor de la célebre Doctrina Monroe, resumida en la consigna «América para los americanos», a París. Su misión era unirse al ministro estadounidense en Francia, Robert R. Livingston, con un objetivo tan pragmático como ambicioso: comprar Nueva Orleans y garantizar el acceso al río Misisipi, arteria vital para el comercio y metáfora líquida del poder en expansión.

Luisiana —cuyo territorio abarcaba los actuales estados de Montana, Wyoming, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Minnesota, Iowa (parte occidental), Wisconsin, Illinois, la mitad de Colorado, Nebraska, Kansas, Missouri, Oklahoma, Arkansas, un tramo de Nuevo México, el norte de Texas y Louisiana—, estaba entonces en manos de Francia, después de que España lo transfiriera a Napoleón Bonaparte en 1800. Pero el emperador, ocupado en financiar sus guerras, sofocar la rebelión de Haití y prepararse para un posible enfrentamiento con Gran Bretaña, descubría que Luisiana era más carga que tesoro: difícil de defender, imposible de administrar.

En un gesto tan inesperado como calculado, Napoleón ofreció vender no solo Nueva Orleans, sino todo el territorio de Luisiana. Jefferson aceptó con la rapidez de quien sabe que la historia rara vez repite sus gangas. El acuerdo se cerró en 15 millones de dólares: apenas 4 centavos por acre, una de las compras territoriales más baratas —y más decisivas— de la historia. Un negocio que convirtió a la joven república en un gigante en ciernes y a Napoleón en el vendedor más pragmático del continente.

Sólo que había un detalle; esas tierras tenían dueños, naciones que llevaban más de mil años viviendo ahí: Sioux, Ojibwe (Anishinaabe), Ottawa, Potawatomi, Menominee, Ho-Chunk, Sauk, Meskwaki, Illiniwek, Miami, Kickapoo, Quapaw, Osage, Caddo, Wichita, Pawnee, Omaha, Ponca, Kaw, Arikara, Mandan, Hidatsa, Crow, Cheyenne, Arapaho, Niitsitapi, Shoshone, Ute, Nez Perce, Comanche, Kiowa, Apache, Navajo (Diné), Chickasaw, Choctaw, Natchez, Tunica.

Cada una de estas naciones estaba formada por muchas tribus.

En vez de «conquistar» estas naciones a sangre y fuego, como lo hicieron españoles e ingleses en sus respectivas temporadas de gloria imperial, el nuevo país que ondeaba la bandera de las libertades optó por un verbo más elegante y menos sangriento: «negociar». Sí, negociar, con la misma sonrisa diplomática y la misma voracidad intacta que aún hoy se exhibe en los foros internacionales.

El método era sencillo y casi infantil en su retórica: «Me das tu oro, tu agua, tus tierras… y yo te premio con una estrellita (de niño bien portado) en mi bandera». Un trueque disfrazado de civilidad, un contrato firmado con tinta invisible donde la balanza siempre se inclinaba hacia el lado del comprador. Así, la violencia se maquillaba de cortesía, y la conquista se transformaba en un intercambio que, bajo el disfraz de la libertad, perpetuaba la misma lógica de dominio.

Por supuesto, estas naciones no estaban dispuestas a abandonar sus tierras, ni a venderlas, ni a intercambiarlas por nada. La dignidad no se negocia. Cuando la nación Lenape, en lo que hoy es Ohio, se negó a vender su territorio, el ejército estadounidense los invadió tres veces, hasta arrancarles lo que defendían con uñas, memoria y sangre. La historia se repitió con la nación Semvnole, en la actual Florida, donde la resistencia fue respondida con la misma maquinaria bélica.

La nación Mvskoke, situada en los actuales estados de Alabama y Georgia, decidió no correr la suerte de sus vecinos y firmó un tratado que, bajo la apariencia de legalidad, les arrebató más de la mitad de su territorio. Años después, el ejército estadounidense regresó para invadir lo que quedaba y los obligó a abandonar sus tierras, demostrando que los acuerdos eran apenas promesas escritas en arena.

Las naciones Sioux y Arapaho, en cambio, defendieron su territorio con fiereza y lograron derrotar al ejército estadounidense. Pero la victoria fue efímera: Estados Unidos ofreció otro tratado, y otra vez lo rompió cuando descubrió minas de oro en lo que hoy conocemos como Colorado, Montana, Dakota del Sur y Wyoming. El oro brillaba más que la palabra empeñada, y la codicia se impuso sobre cualquier pacto.

En el siglo que siguió, Estados Unidos libró alrededor de 40 guerras contra naciones y tribus indígenas y protagonizó más de 2 500 enfrentamientos, todos coronados con la firma de más de 360 tratados que, como suele ocurrir en la historia escrita por los vencedores, concluyeron en exterminio y en el aislamiento de los sobrevivientes.

Fue entonces cuando el presidente Andrew Jackson, en nombre de la justicia y la libertad —palabras que en su boca se transformaban en eufemismos de despojo— impulsó el Indian Removal Act, una ley federal aprobada en 1830 que autorizaba al gobierno a expulsar por la fuerza a las naciones indígenas del sureste del país. El destino impuesto: los territorios al oeste del río Misisipi, lo que hoy conocemos como Oklahoma, rebautizados con el nombre de Indian Territory.

Pero la ironía histórica no se detuvo ahí: años más tarde, también de ese territorio fueron expulsados, confirmando que la promesa de libertad era apenas un espejismo y que la palabra «tratado» equivalía a un contrato firmado con tinta invisible, siempre dispuesto a ser borrado cuando la ambición lo exigiera.

Pero todo el territorio robado no les bastaba. El 25 de abril de 1846, Estados Unidos emprendió una guerra contra su vecino del sur: México. ¿Y cómo terminó aquella invasión? Con otro tratado, por supuesto. El Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado en 1848, mediante el cual México perdió aproximadamente la mitad de su territorio. La libertad, en este caso, se medía en kilómetros cuadrados y se rubricaba con tinta extranjera.

¿Se acuerdan de Hawái? En 1893, un grupo de empresarios y colonos estadounidenses, respaldados por el ministro de Estados Unidos en la isla y por marines que desembarcaron sin declaración de guerra, obligaron a la reina Liliʻuokalani a abdicar. Se proclamó entonces una república controlada por los golpistas. Y, según la historia oficial, Hawái «pidió» su anexión a Estados Unidos en 1898, mediante una resolución del Congreso. Mira nada más. Ya se habían cansado de los tratados: la anexión disfrazada de petición era más práctica y menos engorrosa.

Ese mismo año, 1898, Estados Unidos se apropió de Puerto Rico durante la Guerra Hispano-Estadounidense. España fue derrotada y, fiel a la costumbre, firmó otro tratado: el Tratado de París. Desde entonces, Puerto Rico quedó como territorio no incorporado de Estados Unidos, porque la palabra «colonia» resulta incómoda para los presidentes que se autoproclaman guardianes de las libertades.

En el mismo Tratado de París, España cedió Filipinas a Estados Unidos. Sin consulta, sin plebiscito, sin siquiera preguntar a la población filipina. Pero los filipinos, que ya habían declarado su independencia, se levantaron contra el nuevo ocupante. La respuesta estadounidense fue una guerra brutal, con cientos de miles de muertos, muchos de ellos civiles, prueba de que la libertad podía llegar envuelta en metralla.

Mientras tanto, Estados Unidos necesitaba transportar mercancías del Pacífico al Atlántico. «¿Dónde? ¿Dónde?», se preguntaban. Y la respuesta parecía obvia: en Colombia había un terrenito estrecho, perfecto para un canal. «¿Querrán?» «No se pierde nada con preguntar.» Colombia rechazó el tratado. «¿Cómo se atreven?», replicó el país de las libertades. Y, casualmente, los habitantes de la zona decidieron separarse de Colombia. Con apoyo militar estadounidense, Panamá se declaró independiente en noviembre de 1903.

Ese mismo año apareció mister Tratado: el Hay–Bunau-Varilla, firmado por un ingeniero y empresario francés, exdirectivo de la compañía del canal, que no era panameño y que rubricó en nombre de Panamá sin autorización popular ni presencia del gobierno panameño. El acuerdo entregó a Estados Unidos el control perpetuo de la Zona del Canal. Entre 1904 y 1914, los estadounidenses construyeron el canal y lo gobernaron como territorio propio de facto.

Hagamos un paréntesis: en 1954, la CIA orquestó y ejecutó la Operación PBSuccess, un golpe de Estado en Guatemala que derrocó al presidente democráticamente electo, Jacobo Árbenz Guzmán, porque se atrevió a impulsar reformas sociales que desafiaban el monopolio de la todopoderosa United Fruit Company (UFCO), bautizada popularmente como «El Pulpo» por sus tentáculos que se extendían con sus infames prácticas laborales explotadoras en países como Guatemala, Honduras, Costa Rica y Colombia. Los trabajadores recibían sueldos miserables, a menudo no más de 50 centavos al día, en forma de vales canjeables únicamente en las tiendas de la compañía. Algo le aprendieron al porfiriato. Las jornadas eran de sol a sol, sin pago de horas extra. Los obreros estaban expuestos a pesticidas, serpientes venenosas, mosquitos portadores de enfermedades, el calor excesivo, la humedad extrema de las plantaciones y un alto riesgo de accidentes sin compensación. La vivienda era precaria: dormitorios insalubres, higiene deficiente y atención médica insuficiente.

El gobierno de Dwight D. Eisenhower vio en estas reformas un peligro rojo, exagerando la influencia de asesores izquierdistas en el gabinete de Árbenz. En realidad, los documentos desclasificados revelan que el verdadero temor era el «mal ejemplo» que un país latinoamericano se atreviera a realizar reformas independientes sin pedir permiso a Washington. Las consecuencias fueron devastadoras.

Regresemos con los panameños que nunca aceptaron el tratado: lo consideraban una imposición ilegítima y colonial. Las protestas desembocaron en enfrentamientos con tropas estadounidenses que dejaron decenas de muertos en enero de 1964. Panamá llevó el caso a la ONU y a foros internacionales, donde Estados Unidos empezó a ser visto como potencia colonial anacrónica en plena Guerra Fría, dañando la imagen del país de las libertades.

El general Omar Torrijos convirtió el canal en causa nacional y regional, logrando apoyo de países no alineados y latinoamericanos. Finalmente, el presidente Jimmy Carter reconoció que el control perpetuo del canal era insostenible política y moralmente. En 1999, Panamá recuperó el control total del canal.

Pero en 2018, los «malvados y malagradecidos» panameños —según la narrativa del tío Sam— iniciaron relaciones diplomáticas con la República Popular China. Entonces, Donald Trump aseguró, sin pruebas, que China controlaba el Canal de Panamá y que aquello era inaceptable para Estados Unidos.

Hoy, el canal de Panamá está nuevamente bajo control estadounidense. Y, según la misma lógica expansiva, muy pronto será el turno de Venezuela, con María Corina Machado como vicepresidenta. Porque, para Donald Trump, la gran virtud de María Corina Machado no es que luche por los derechos de los venezolanos, sino que, según sus cálculos, ella pagará con creces los favores que le está haciendo el país de las libertades.

¿O acaso, alguno de ustedes se la imagina gritando: ¡Fuera de aquí, mister Danger! ¡No al imperialismo yanqui!?

No. Pues no.

De la historiadora Sofía Guadarrama Collado

miércoles, 31 de diciembre de 2025

CANTO RARAMURI

Minera de Grupo México va a resarcir daño por contaminación al río Sonora: Sheinbaum

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Tras más de 10 años de contaminación de la minera de Grupo México al río Sonora, esta empresa aceptó cumplir con la reparación del daño a comunidades afectadas, informó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Admitió que la firma, que también fue beneficiada por el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador -aunque al final tuvo que devolver mil millones de pesos por dejar la obra inconclusa-, no quería cumplir con la reparación de todo lo que ha ocasionado.

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jueves, 25 de diciembre de 2025

Comienza la entrega del agua a Estados Unidos

Tomado de: Aristegui

Ambos países acoraron liberar 249 millones de metros cúbicos, gracias a las lluvias.

“Desde las primeras horas del viernes, México comenzó a realizar un pago parcial de la deuda de agua que mantiene con Estados Unidos, de acuerdo con los compromisos establecidos en el Tratado de Aguas de 1944.

La ‘Presa La Amistad’, ubicada en Acuña, en el estado de Coahuila, frontera con Texas, incrementó sus extracciones de 33 a 122 metros cúbicos por segundo, informó la jefatura de operación del embalse a medios locales.

Se informó que la medida forma parte de la estrategia federal para cumplir con las entregas pactadas al país vecino”.

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miércoles, 24 de diciembre de 2025

Comienza la entrega de 249 millones metros cúbicos de agua a Estados Unidos

Tomado de: El País

Sheinbaum ha asegurado que se cumplirá con la entrega de 249 millones de metros cúbicos para enero y dice que se hará con las menores afectaciones a los agricultores mexicanos de los Estados de donde tomará el agua.

Por: Elia Castillo Jiménez

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha detallado este lunes que para pagar la deuda de agua de México con Estados Unidos se usarán cuencas de otros ríos. La fórmula con la que el Gobierno aspira a aliviar la tensión que ha originado el déficit de entregas heredado del periodo de Andrés Manuel López Obrador, tras la amenaza arancelaria de Donald Trump, implica el traslado de agua de distintas cuencas de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Sheinbaum ha asegurado que en esos Estados habrá las mínimas afectaciones al campo, el otro frente de tensión para la Administración de la presidenta, un sector que demanda agua para las cosechas.


México tiene un déficit en el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 con Estados Unidos de casi casi 1.000 millones de metros cúbicos, pendientes desde el último ciclo de cinco años. El país se ha comprometido a entregar a su vecino del norte 249 millones antes del cierre de enero. De lo contrario, Estados Unidos advierte con imponer un 5% de arancel a los productos importados.

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viernes, 19 de diciembre de 2025

Asesinato de normalistas de Ayotzinapa: 14 años de impunidad

Chilpancingo, Guerrero 12 de diciembre 2025.- Integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) bloquearon 2 horas la Autopista del Sol, en el Parador del Marqués, exigiendo justicia por Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, estudiantes normalistas asesinados por elementos policiacos del estado mexicano el 12 de diciembre del 2011.

martes, 25 de noviembre de 2025

Los cuerpos de mujeres seguían apareciendo. Entonces la ciudad se organizó

Tomado de: Sin Embargo

La periodista Lydiette Carrión expone en su nuevo libro Feminicidio Mítico cómo las historias de feminicidios, o aspectos de ellos, se han convertido en objetos de consumo cultural en el cine, la literatura, e incluso en la moda de alta gama femenina. En este adelanto que SinEmbargo comparte en exclusiva para sus lectores escribe sobre los asesinatos de mujeres que marcaron la vida de Ciudad Juárez en la década de 1990.

Ciudad de México, 23 de noviembre (SinEmbargo).– La situación de violencia era tal que las familias de Ciudad Juárez, en Chihuahua, comenzaron a juntarse en la década de 1990 a las afueras de los ministerios públicos. Buscaban respuestas frente “a un fenómeno complejo, multicausal, cruzado por la migración, por el trasvase de población, por la miseria, por la impunidad y, sí, por la crueldad y desprecio a la vida”: los múltiples feminicidios que marcaron la vida de esta ciudad fronteriza.

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domingo, 9 de noviembre de 2025

Revocación de mandato, una simulación para legitimar al gobernante en turno

Tomado de: Nuevo Gráfico

En México, desde que se aprobó esta figura, advertí que era una simulación. Una estrategia del poder para legitimarse cuando los aplausos comienzan a apagarse. Por eso, cuando se propuso replicarla en Hidalgo, no la apoyé. No porque temiera la opinión ciudadana, sino porque entendí que detrás del discurso participativo se escondía un mecanismo de control. El poder jamás se sometería realmente al juicio popular, porque tiene el monopolio de las instituciones que organizan, fiscalizan y narran el resultado de ese proceso.


Hoy la historia se repite. Morena impulsa una reforma constitucional para adelantar y empatar la revocación de mandato de Claudia Sheinbaum con las elecciones de 2027, de modo que la presidenta aparezca en la boleta el mismo día en que se eligen diputados federales y locales. Oficialmente se argumenta “ahorro de recursos” y “mayor participación ciudadana”. En realidad, se busca blindar políticamente a la mandataria y convertir la consulta en una ratificación nacional

Diputado de Morena desató risas y memes al confundir cultura huichol con "huachicol"

Tomado de: infobae

El presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados, ya tiene ganado su lugar en las lista de pifias dichas por políticos mexicanos.

Durante la presentación del Cinturón Maya II, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, que será entregado al ganador de la próxima pelea el 14 de septiembre, el diputado de Morena, confundió a la cultura huichol con la "cultura huachicol".

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lunes, 3 de noviembre de 2025

Perú rompe relaciones diplomáticas con México por asilo a ex primera ministra de Castillo

Tomado de: Aristegui

El Gobierno peruano decidió romper relaciones diplomáticas con México, que inició un proceso para otorgar asilo a una ex primera ministra del país sudamericano, anunció el lunes el canciller, Hugo de Zela.

De Zela dijo a periodistas que México había cometido un “acto inamistoso” al abrir un proceso de asilo a la exprimera ministra Betssy Chávez, que fue la última jefa del gabinete del expresidente izquierdista Pedro Castillo, que fue destituido y apresado por intentar disolver el Congreso a fines del 2022.

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jueves, 23 de octubre de 2025

Suman 4 mil 406 casos de sarampión durante 2025 en el estado de Chihuahua


Tomado de: El Heraldo de Chihuahua

De enero al 23 de octubre, se han confirmado 4 mil 406 casos de sarampión a nivel estatal, periodo en el que se acumulan 21 defunciones, según el reporte emitido por la Secretaría de Salud este jueves.

El municipio de Cuauhtémoc acumula 1442 casos con un 32.73% del total Estatal, Chihuahua 841 casos con el 19 puntos en 9%, Nuevo Casas Grandes 206 con un 4.68% guachochi 186 con un 4 punto 22% y Ojinaga 176 con un 3.99%.

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MUERE militar en CUARTEL de la GUARDIA NACIONAL


Ella es Fanny, elemento de la guardia nacional que fue encontrada con dos disparos en la cabeza dentro de un cuartel en Acapulco, sus padres denuncian encubrimiento de la corporación.