lunes, 3 de febrero de 2020

PRINCIPIOS UNIVERSALES

Por: Julio Morales Quiñones. (02-02-2020).
(Desde la Capital).

“Ciencia, erudición, saber, sabiduría, sapiencia; sinónimos de Cultura. El Estado, desde las instituciones de seguridad, para mantener el orden público tiene constitucionalmente el uso exclusivo de la fuerza; cumpliendo leyes y reglamentos que, de ninguna manera justifican el atropello a los derechos humanos bajo pretexto de brindar seguridad. El Estado se obliga a respetar siempre los derechos de la persona que, por desgracia, muchas veces se violan. Tal situación no debe quedar impune. Por ello, en los últimos tiempos, con sobrada razón, su estudio, difusión y defensa se fraguan desde la figura netamente ciudadana, incluida la del policía como sujeto de las mismas retribuciones y obligaciones que todo derecho implica”.


La organización policial y la seguridad pública como función estatal en México, operan en los 3 niveles de un régimen federativo: municipal, estatal y federal. Consideremos al policía reflejo de la sociedad. Él, con buenas o malas prácticas, no surgió del vacío, sino del seno social. No es extraño pues, que los problemas sociales se den también en las instituciones policiales. A pesar de vestir uniforme, ellos son ciudadanos. Como nosotros, quieren seguridad, salud, respeto; pero sucede que el policía a veces no es beneficiario de ello. Reflexionemos sobre los derechos del policía y la importancia de que esos derechos se cumplan. Ellos son responsables de la protección diaria que el Estado brinda al ciudadano en conflictos, riesgos y amenazas.


Los Derechos humanos surgen y se fundamentan en la noción de la dignidad humana; implica que, por el sólo hecho de pertenecer a la especie humana, todo individuo posee un gran valor y está destinado a cumplir una tarea. Por ello, el filósofo Stammler dice que el ser humano “no debe quedar a merced del arbitrio individual o capricho de otra persona. Toda exigencia jurídica debe tratar al obligado como prójimo, es decir, como persona con dignidad, “como sujeto con conclusiones propias; un fin en sí mismo y nunca como un medio de servir a intereses ajenos”.


Los policías reciben órdenes que no debieran obedecer: pago de favores a servidores públicos, políticos y mafiosos. En 2019 cada 17 horas se agredió a un periodista. 249 comunicadores atracados en 2018, se superaron a mediados de 2019. Hubo 10 comunicadores asesinados, por 9 en 2018. Intimidación y hostigamiento lo más recurrente, 67. De 61 amenazas, 45 fueron de muerte; de 25 ataques físicos, 4 fueron intentos de asesinato; 17 campañas de desprestigio.


Por ser los policías el contacto de los 3 poderes con el ciudadano, activistas de Dd Hh y periodistas, articulistas, editorialistas, con o sin sueldo; locutores de radio o tv, que ejercen el mejor oficio del mundo, son los más críticos a su labor. Por afición o profesión, reflexionemos para valorar la responsabilidad en juego. “Cuando se escala de aprendiz hasta lograr el mejor lenguaje escrito, uno se sienta y en el escritorio trata de arreglar el mundo. Empezamos con la voluntad de que lo que escribimos va a ser lo mejor jamás escrito, pero siempre nos queda algo en el tintero. Si uno se aburre escribiendo, el lector también se aburrirá leyendo. 

La crítica es la novela de la realidad”; citas fieles de Gabriel García Márquez, “el Gabo”; y tal cual, fue su vida.


El viernes 08:30 aproximadamente, salimos de casa por el trayecto diario. En premeditado acto, raramente usé claxon. Lo dirigió, lorenzo locadio; actuó, el chalán del templo, al parecer, discípulo de la negra Tomasa. Los de la comisaría disfrazada tal vez aprovecharon el puente.

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